1989 LABERINTO DE LENGUAJES. Castillo de Peñíscola

LABERINTO DE LENGUAJES.

1989

Performance.

Castillo de Peñíscola

LABERINTO DE LENGUAJES  (Castillo de Peñíscola, 1989), era una Performance que desarrollaba, a partir de un lugar concreto -el Castillo de Peñíscola-, una reflexión sobre diversos lenguajes, mediante la creación de una Acción Sonora que configuraba un espacio narrativo, como interrelación laberíntica intermedia, en un espacio y tiempo real, virtual e hipotético.

Lenguajes que se encontraban simultáneamente entrelazados.

La letra, como elemento plástico, vehiculador de estéticas y sonidos, sin una significación concreta, como Intervención In Situ.

La palabra ambigua que significa y que no concreta, de tal modo que abre a significantes que al concretarse, amplía la narración visual y sonora del espacio en el cual se la sitúa.

El lenguaje hablado/escrito, transmisor de ideas, de conceptos.

Lenguajes como estratos coincidentes que discurren desde la misma base del lenguaje hablado/escrito hasta un lenguaje de los media de hoy como es la radio, posible vehiculador simultáneo de tres conceptos de tiempo: tiempo presente en la transmisión simultánea, tiempo pasado a través de programas grabados, emitidos posteriormente a través de la radio y tiempo generado en la creación a partir del propio medio. Lenguaje hablado/escrito transmisor de ideas, conceptos que unidos a los del lenguaje espacial, a los del lenguaje sonoro, al lenguaje radio, a conceptos de medida, de tiempo, transgreden contenidos, estéticas, conceptos y vehiculan un recorrido que valiéndose del laberinto como medio, nos llevaba a introducirnos en ese Tiempo Límite Interior que se produce dentro de la persona, en función de sí misma, de su ritmo interior y de su memoria.

Movimientos que se sucedían en el interior de un espacio triangular -el generado para la Performance-. entre sonidos de radio y cassette mezclados, cristales pequeños rotos en el aire y sonidos de un dado regulando el instante de la ambigüedad.