1994 TRAYECTO DE INTERFERENCIAS. Galería Trayecto. Victoria.

TRAYECTO DE INTERFERENCIAS.

1994

Instalación Inter-Media/Intervención.

Galería Trayecto. Vitoria-Gasteiz.

Obra In Situ que reflexionaba sobre las contradicciones y la hipocresía que se produce al enfrentar  el discurso del Poder Político – difundido en tono triunfante por los Media de Comunicación –  y la realidad cotidiana de los ciudadanos, cuyos derechos mínimos discurren entre el embaucamiento a la agresión más directa.

Esa disociación, que se sigue produciendo, entre el contenido de los documentos sobre Derechos Humanos declarados y firmados por los responsables politicos de los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas, o por los Jefes de Estado de los países de la Comunidad Económica Europea y las infracciones que denunció Amnistía Internacional en 1992 en 161 países, incluyendo en ellos la casi totalidad de los países europeos.

En TRAYECTO DE INTERFERENCIAS se reflexionaba sobre ese lugar “de nadie» entre el Espacio Privado y el Espacio Público, en el que el individuo puede verse reflejado y en función de ello resquebrajar, mediante la Interferencia, ese espacio Público en el que su presencia es una realidad ausente cedida a palabras vacías.

Esta reflexión se planteaba en la Instalación a partir de dos grandes líneas estructurales: la primera, que dividía la Galería en dos partes, quedaba integrada por una línea de espejos de plástico del tamaño de una baldosa de ancha, con escritos pertenecientes a la declaración de Derechos Humanos de la O.N.U. “interferidos» por infracciones denunciadas por Amnistía Internacional en países de América  Latina en 1992 y otra línea, alrededor de todo el espacio, en un hueco situado junto al suelo en que se desarrollaba un texto sobre el Arte, el artista y la obra de Arte, elaborado por José Iges y por Concha Jerez en 1991.

Sobre la línea de espejos se colocó una gran mesa en la que hipotéticamente se sentarían los representantes de los doce países integrantes de la C.E.E. con textos de los Derechos Humanos firmados en 1990 por los Jefes de Estado europeos, “interferidos” por infracciones denunciadas en 1992 por Amnistía Internacional en once de los doce países integrantes de la comunidad. Sobre la mesa se incluyeron 12 platos y 12 copas de champagne llenas de cristales rotos con escritos ilegibles y 12 banderas de cada uno de los países. En el centro se dispuso un gran globo terráqueo, partido por la mitad, lleno también en su interior de cristales rotos con escritos autocensurados y, finalmente, una televisión muy pequeña con los programas del momento.