1992 INMATERIELLE LANDSCHAFT. Galerie Lüpke. Frankfurt

IMMATERIELLE LANDSCHAFT.

(«Paisaje Inmaterial»).

1992.

Instalación Inter-Media/Intervención.

Galeria Lupke. Frankfurt (Alemania).

Obra In Situ que, partiendo del análisis de la estructura exterior de la fachada de la Galería Lupke, se desarrollaba en su interior mediante módulos de espejos, iguales en dimensiones a los de la

estructura exterior, con textos enunciativos de diversos conceptos de tiempo, con el objetivo de profundizar en los espacios de diversos paisajes, aproximando con ello al espectador al concepto de «Paisaje ?nmaterial».

«Paisaje Real» que mostraba el espacio del tiempo presente en el que el espectador es personaje central del mismo.

«Paisaje Virtual» que introducía en un espacio que parece pero que no es, aquí materializado en el interior de los juegos de espejos y textos, traducción literal de los módulos exteriores de la estructura.

«Paisaje Mental» que conducía a un espacio en el que discurre el tiempo mental, enunciado aquí mediante textos.

«Tiempo Electrónico» que introducia al espectador a través del tiempo presente recogido por dos cámaras de vídeo y reflejado en sendos monitores, en un espacio electrónico en que lo real y lo

virtual discurren junto a lo mental, organizando la narrativa que nos conduce finalmente al concepto de «Paisaje Inmaterial».

Para la realización de esta Instalación se llevo a cabo una nueva articulación de los conceptos interior y exterior, tan presentes en todo el trabajo de la autora, que en este caso se aplicó a tres partes concretas de la estructura de la puerta de entrada a la galería Lüpke, así como a su ventana principal y al pequeño ventanal de la parte de superior que unía puerta y ventana.

En estas tres partes, Concha Jerez desarrolló la idea de “paisaje inmaterial” (Inmaterielle Landschaft), que dio título genérico a la obra. En la parte del exterior apareció esa referencia al título (paisaje inmaterial) pero ya concretada en los cuarenta y dos metros cúbicos de paisaje inmaterial, que aparecieron en las tres partes del exterior en tres idiomas: alemán, inglés y francés. La lengua castellana no aparecía en el exterior pero sí en un pequeño monitor de vídeo utilizado por la artista para una de sus intervenciones en el interior de la galería, que hizo referencia de un modo más literal a la idea de paisaje.

En este espacio interior, tres paredes se convirtieron en superficies de espejo e incluyeron el enunciado de tal modo que éste aparecía en orden, como si todo el conjunto fuera una unidad, utilizando para ello Jerez marcos de cuadro pintados de color brillante. Cada espejo incluyó un “paisaje” distinto (real, virtual o mental) unido a la idea de la artista según la cual esa división no era rigurosa. Por su parte, y tal y como se ha mencionado, la inscripción Paisaje Inmaterial apareció escrita con letras adhesivas en castellano en un monitor, mientras que en otra pantalla, situado igualmente en el interior del espacio, apareció la misma inscripción en inglés y aludiendo a la idea de paisaje electrónico (Electronic Landscape). Mientras que la idea de paisaje real, virtual y mental cobró protagonismo en los espejos, el paisaje electrónico estuvo presente en dos cámaras. Una de ellas recogió imágenes del exterior orientadas hacia una iglesia donde, curiosamente, se había reunido el primer parlamento democrático después de la II Guerra Mundial, mientras que la cámara que recogió imágenes del interior centró su atención en un retrato renacentista.